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lunes, 21 de enero de 2013

Las moras en la cocina de vanguardia: Paco Morales


































Foto: Óscar Garrido.

Después de la entrada sobre el risotto de mora con jugo de caza en el último y final menú de El Bulli, volvemos al uso de las moras en la alta cocina. Esta vez se trata de la cocina de Paco Morales (Córdoba, 1981), que desarrolla actualmente en el Hotel Ferrero, en la localidad valenciana de Bocairent. A pesar de su juventud, Morales cuenta con una larga trayectoria en la que ha ido desarrollando un planteamiento muy personal, apegado a la tierra y sus ingredientes, sobre lo que construye un recetario abierto a aires renovadores. Como muestra, el relato de una visita en el blog Diario del Gourmet de Provincias. Es una intuición, pero de los platos de Morales se desprende la sensación de que se divierte tremendamente en la cocina, algo, creo, fundamental para que quien come sus platos también disfrute.

En el recetario de Morales también figuran las moras y otros frutos silvestres, tanto en platos salados como dulces. Muestra de lo primero es el lomo de cierva en su jugo con moras escarchadas y apio crudo. Se trata de una reinterpretación del acompañamiento de frutos rojos para la caza, en la que le aplica un tratamiento bien curioso a las moras: se pasan por clara de huevo y azúcar, para luego meterlas en un horno apagado que previamente ha estado 10 minutos a 150 grados. Quedan ligeramente deshidratadas pero retienen su punto de jugosidad.

En otro plato las moras se elevan a la condición de ingrediente principal. Se trata de una receta titulada flores del entorno, remolacha, frutos rojos y regaliz, cuya foto ilustra esta entrada. En este caso, el plato se pinta en el fondo con una tintura de remolacha (licuada y con un poco de vinagre), sobre la que se extiende un polvo de fresas deshidratadas. Encima, moras, arándanos y fresas silvestres, rodeadas de flores comestibles. Por último, una crema helada de frutos rojos (coulis con nata y un poco de gelatina, que habremos pasado por heladera) sobre la que se echa regaliz (polvo de Juanola), un merengue de mora (claras a punto de nieve, azúcar y puré de moras) y un sorbete también de mora (moras, agua y azúcar). Son varios procesos y texturas pero bien asumibles en una cocina doméstica y el resultado vale la pena.

Aquí siempre hemos defendido que si bien recoger moras y comerlas mientras se da un paseo es sinónimo de una tarde ideal, su versatilidad se merece algo más que preparar unos tarros de mermelada. Que también está bien, pero que a veces da la sensación de que no tienen más recorrido. Por eso es especialmente ilusionante ver cómo un cocinero tan creativo y del nivel de Paco Morales es capaz de sacarles todo su partido. Por si no hablase ya lo suficiente con su cocina, Morales ha tenido la amabilidad de confirmar por escrito ese valor de las moras: "Las moras en mi cocina son un producto fetiche… En  época estival las utilizamos de una manera generosa, bien en algún postre o elaboración salada. Nuestra filosofía  nos acerca al producto de proximida,d algo que han hecho nuestras abuelas y antepasados, tan de moda ahora. Las moras las recolectamos, las acariciamos con un cepillo y reservamos fuera de nevera para su uso. En agosto nos alegrán el final del verano aquí en Bocairent por su aroma, delicadeza y esplendor". Nada más que añadir.

martes, 28 de agosto de 2012

Colamora



En la entrada dedicada al sorbete de mora comentábamos que hacía un buen postre por sí solo o que podía emplearse en otras recetas. Una de ellas es un colamora. Es tan sencillo que ni receta puede considerarse: refresco de cola con unas bolas de sorbete y algunas moras como acompañamiento.

La inspiración para el colamora se remonta a una visita de hace casi diez años a Lisboa. Una tarde nos dejamos caer por el Pavilhão Chinês, un local que nos recomendó el escritor Manuel Rivas (sus otras recomendaciones fueron ver el Trípico de las tentaciones de San Antonio, del Bosco, en el Museu Nacional de Arte Antiga, y coger el tren a Sintra), con una decoración que por sí misma ya justifica el desplazamiento. En su carta de cócteles figuraba una "vaca preta" (vaca negra, en portugués), que resultó ser un vaso largo de refresco de cola con una bola de helado de nata.

El sorbete de mora combina muy bien con la cola (también lo hace el de limón, por cierto) y en estos días hace un postre muy refrescante y digestivo.

lunes, 27 de agosto de 2012

Sorbete de mora


Estos últimos días de agosto en los que ya se pueden recoger bastantes moras y todavía hace un calor propio del verano apetece preparar alguna receta fresca y apropiada a la temporada.

Un sorbete es una buena opción, tanto para degustarlo solo como usarlo en alguna otra receta.

Para prepararlo necesitamos:
-350 gramos de moras (u otros frutos, si nos apetece).
-175 gramos de azúcar.
-126 centilitros de agua.
-Un chorrito de zumo de limón.

Preparamos un almíbar hirviendo el azúcar y el agua un par de minutos. Dejamos que enfríe.
Trituramos las moras y las colamos para retirar las semillas.
Mezclamos esta pulpa con el almíbar y el zumo de limón y lo vertemos en la heladera. Si no tenemos, congelamos la mezcla en un recipiente y cada media hora lo sacamos para batirlo con un tenedor hasta obtener la textura de sorbete.

Dulce y frío...